Al ego le encanta la insignia. Pero, ¿y el alma?

En el mercado en el que operamos, el distintivo importa. La marca que representamos abre puertas, genera escucha, valida conversaciones. Estar al frente de grandes empresas y marcas poderosas nos hace, en cierto modo, interesantes. No sólo para el mercado, sino para los demás y, a menudo, para nosotros mismos. Con el tiempo, "quién soy" y "dónde estoy" [...]